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Diócesis de San Felipe

San José, custodio de Jesús, de la Iglesia y de las vocaciones

Hecho público el mensaje del Papa para la Jornada Mundial de oración por las vocaciones, en el día en que la Iglesia celebra a San José. La vocación dijo Francisco: es la “llamada divina que siempre impulsa a salir, a entregarse, a ir más allá. No hay fe sin riesgo. Sólo abandonándose confiadamente a la gracia, dejando de lado los propios planes y comodidades se dice verdaderamente “sí” a Dios”.

 

Ha sido publicado el mensaje del Papa Francisco en la fiesta dedicada a San José, en el mensaje, Francisco recuerda la figura de San José, el sueño de la vocación. Y recuerda, la vocación es la “llamada divina siempre impulsa a salir, a entregarse, a ir más allá. No hay fe sin riesgo. Sólo abandonándose confiadamente a la gracia, dejando de lado los propios planes y comodidades se dice verdaderamente “sí” a Dios”. San José sugiere tres palabras claves para la vocación: sueños, servicios y fidelidad.

Desde el pasado 8 de diciembre, con motivo del 150.º aniversario de la declaración de san José como Patrono de la Iglesia universal, el Papa Francisco, por medio del Decreto de la Penitenciaría Apostólica, dio comienzo al Año dedicado especialmente a este Santo. Además, el Pontífice escribió la Carta apostólica Patris corde para «que crezca el amor a este gran santo». En su mensaje, el Papa afirma que la figura de San José es “extraordinaria, y al mismo tiempo «tan cercana a nuestra condición humana». San José no impactaba, tampoco poseía carismas particulares ni aparecía importante a la vista de los demás. No era famoso y tampoco se hacía notar, los Evangelios no recogen ni una sola palabra suya. Sin embargo, con su vida ordinaria, realizó algo extraordinario a los ojos de Dios”.

Las vocaciones: regeneran la vida cada día
Más adelante, en el mensaje, Francisco recuerda que “Dios ve el corazón y en san José reconoció un corazón de padre, capaz de dar y generar vida en lo cotidiano. Las vocaciones tienden a esto: a generar y regenerar la vida cada día. El Señor quiere forjar corazones de padres, corazones de madres; corazones abiertos, capaces de grandes impulsos, generosos en la entrega, compasivos en el consuelo de la angustia y firmes en el fortalecimiento de la esperanza”.

Y hoy día, en tiempos marcados por “la fragilidad y los sufrimientos causados también por la pandemia, donde nos invade la incertidumbre y el miedo al futuro, lo que necesita el sacerdocio y la vida consagrada es a San José que viene a su “encuentro con su mansedumbre, como santo de la puerta de al lado; al mismo tiempo, su fuerte testimonio puede orientarnos en el camino”.

Tres palabras clave para la vocación
Francisco señala en su mensaje que San José nos sugiere tres palabras clave para nuestra vocación. La primera es sueño. Todos en la vida sueñan con realizarse. Y es correcto que tengamos grandes expectativas, metas altas antes que objetivos efímeros —como el éxito, el dinero y la diversión—, que no son capaces de satisfacernos.

Y el mayor sueño de la humanidad: “amor”. Porque como afirma el Papa, es “el amor el que da sentido a la vida, porque revela su misterio. La vida, en efecto, sólo se tiene si se da, sólo se posee verdaderamente si se entrega plenamente. San José tiene mucho que decirnos a este respecto porque, a través de los sueños que Dios le inspiró, hizo de su existencia un don”.

En el Mensaje, el Pontífice explica que los Evangelios narran cuatro sueños. Eran llamadas divinas, “pero no fueron fáciles de acoger. Después de cada sueño, José tuvo que cambiar sus planes y arriesgarse, sacrificando sus propios proyectos para secundar los proyectos misteriosos de Dios. Él confió totalmente. Y el Papa nos pregunta: “¿Qué era un sueño nocturno para depositar en él tanta confianza?”. Aunque en la antigüedad se le prestaba mucha atención, seguía siendo poco ante la realidad concreta de la vida. A pesar de todo, san José se dejó guiar por los sueños sin vacilar”, porque confirma el Papa, “su corazón estaba orientado hacia Dios, ya estaba predispuesto hacia Él. A su vigilante “oído interno” sólo le era suficiente una pequeña señal para reconocer su voz. Esto también se aplica a nuestras llamadas”.

“A Dios no le gusta revelarse de forma espectacular, forzando nuestra libertad. Él nos da a conocer sus planes con suavidad, no nos deslumbra con visiones impactantes, sino que se dirige a nuestra interioridad delicadamente, acercándose íntimamente a nosotros y hablándonos por medio de nuestros pensamientos y sentimientos. Y así, como hizo con san José, nos propone metas altas y sorprendentes”.

La vocación: la llamada divina que impulsa a entregarse
Los sueños condujeron a José a aventuras que nunca habría imaginado. El primero, afirma en su mensaje, desestabilizó su noviazgo, pero lo convirtió en padre del Mesías; el segundo lo hizo huir a Egipto, pero salvó la vida de su familia; el tercero anunciaba el regreso a su patria y el cuarto le hizo cambiar nuevamente sus planes llevándolo a Nazaret, el mismo lugar donde Jesús iba a comenzar la proclamación del Reino de Dios. “En todas estas vicisitudes, afirma el Papa, la valentía de seguir la voluntad de Dios resultó victoriosa. Así pasa en la vocación: la llamada divina siempre impulsa a salir, a entregarse, a ir más allá. No hay fe sin riesgo. Sólo abandonándose confiadamente a la gracia, dejando de lado los propios planes y comodidades se dice verdaderamente “sí” a Dios. Y cada “sí” da frutos, porque se adhiere a un plan más grande, del que sólo vislumbramos detalles, pero que el Artista divino conoce y lleva adelante, para hacer de cada vida una obra maestra. En este sentido, san José representa un icono ejemplar de la acogida de los proyectos de Dios”.

San José es un icono de la acogida de los proyectos de Dios, pero es una “acogida activa, nunca renuncia ni se rinde, «no es un hombre que se resigna pasivamente. Es un protagonista valiente y fuerte». Que él ayude a todos, señala Francisco, especialmente a los jóvenes en discernimiento, a realizar los sueños que Dios tiene para ellos; que inspire la iniciativa valiente para decir “sí” al Señor, que siempre sorprende y nunca decepciona”.

Servicio
La segunda palabra que marca el itinerario de san José y de su vocación es servicio, escribe el Papa y explica que se desprende de los Evangelios que vivió enteramente para los demás y nunca para sí mismo. “El santo Pueblo de Dios lo llama esposo castísimo, revelando así su capacidad de amar sin retener nada para sí. Liberando el amor de su afán de posesión, se abrió a un servicio aún más fecundo, su cuidado amoroso se ha extendido a lo largo de las generaciones y su protección solícita lo ha convertido en patrono de la Iglesia. También es patrono de la buena muerte, él que supo encarnar el sentido oblativo de la vida. Sin embargo, su servicio y sus sacrificios sólo fueron posibles porque estaban sostenidos por un amor más grande: «Toda vocación verdadera nace del don de sí mismo, que es la maduración del simple sacrificio”

Y este tipo de madurez, afirma, es lo que se requiere en el sacerdocio y la vida consagrada. “Cuando una vocación, ya sea en la vida matrimonial, célibe o virginal, no alcanza la madurez de la entrega de sí misma deteniéndose sólo en la lógica del sacrificio, entonces en lugar de convertirse en signo de la belleza y la alegría del amor corre el riesgo de expresar infelicidad, tristeza y frustración».

El Pontífice explica que “para san José el servicio, expresión concreta del don de sí mismo, no fue sólo un ideal elevado, sino que se convirtió en regla de vida cotidiana”, San José, dijo el Papa, “se adaptó a las diversas circunstancias con la actitud de quien no se desanima si la vida no va como él quiere, con la disponibilidad de quien vive para servir. Con este espíritu, José emprendió los numerosos y a menudo inesperados viajes de su vida: de Nazaret a Belén para el censo, después a Egipto y de nuevo a Nazaret, y cada año a Jerusalén, con buena disposición para enfrentarse en cada ocasión a situaciones nuevas, sin quejarse de lo que ocurría, dispuesto a echar una mano para arreglar las cosas. Se podría decir que era la mano tendida del Padre celestial hacia su Hijo en la tierra. Por eso, no puede más que ser un modelo para todas las vocaciones, que están llamadas a ser las manos diligentes del Padre para sus hijos e hijas”

San José, custodio de Jesús, de la Iglesia y de las vocaciones
Francisco, expresó que le gusta pensar en san José, el custodio de Jesús y de la Iglesia, como custodio de las vocaciones. “Su atención en la vigilancia procede, en efecto, de su disponibilidad para servir. «Se levantó, tomó de noche al niño y a su madre» (Mt 2,14), dice el Evangelio, señalando su premura y dedicación a la familia. No perdió tiempo en analizar lo que no funcionaba bien, para no quitárselo a quien tenía a su cargo. Este cuidado atento y solícito es el signo de una vocación realizada, es el testimonio de una vida tocada por el amor de Dios. ¡Qué hermoso ejemplo de vida cristiana damos cuando no perseguimos obstinadamente nuestras propias ambiciones y no nos dejamos paralizar por nuestras nostalgias, sino que nos ocupamos de lo que el Señor nos confía por medio de la Iglesia! Así, Dios derrama sobre nosotros su Espíritu, su creatividad; y hace maravillas, como en José”.

La fidelidad
“Además de la llamada de Dios —que cumple nuestros sueños más grandes— y de nuestra respuesta —que se concreta en el servicio disponible y el cuidado atento—, hay un tercer aspecto que atraviesa la vida de san José y la vocación cristiana, marcando el ritmo de lo cotidiano: la fidelidad. José es el «hombre justo» (Mt 1,19), que en el silencio laborioso de cada día persevera en su adhesión a Dios y a sus planes. En un momento especialmente difícil se pone a “considerar todas las cosas” (cf. v. 20). Medita, reflexiona, no se deja dominar por la prisa, no cede a la tentación de tomar decisiones precipitadas, no sigue sus instintos y no vive sin perspectivas. Cultiva todo con paciencia. Sabe que la existencia se construye sólo con la continua adhesión a las grandes opciones”, esto dijo el Pontífce corresponde a la laboriosidad serena y constante con la que “desempeñó el humilde oficio de carpintero (cf. Mt 13,55), por el que no inspiró las crónicas de la época, sino la vida cotidiana de todo padre, de todo trabajador y de todo cristiano a lo largo de los siglos. Porque la vocación, como la vida, sólo madura por medio de la fidelidad de cada día”.

La fidelidad afirma Francisco se alimenta “a la luz de la fidelidad de Dios. Las primeras palabras que san José escuchó en sueños fueron una invitación a no tener miedo, porque Dios es fiel a sus promesas: «José, hijo de David, no temas» (Mt 1,20). y a continuación el Pontífice se dirige a cada uno de estos hermanos que desean seguir su vocación:

“No temas: son las palabras que el Señor te dirige también a ti, querida hermana, y a ti, querido hermano, cuando, aun en medio de incertidumbres y vacilaciones, sientes que ya no puedes postergar el deseo de entregarle tu vida. Son las palabras que te repite cuando, allí donde te encuentres, quizás en medio de pruebas e incomprensiones, luchas cada día por cumplir su voluntad. Son las palabras que redescubres cuando, a lo largo del camino de la llamada, vuelves a tu primer amor. Son las palabras que, como un estribillo, acompañan a quien dice sí a Dios con su vida como san José, en la fidelidad de cada día”.

Y es esta fidelidad el secreto de la alegría, como dice un himno litúrgico, dice por último Francisco, en la casa de Nazaret, había «una alegría límpida». Era la alegría cotidiana y transparente de la sencillez, la alegría que siente quien custodia lo que es importante: la cercanía fiel a Dios y al prójimo. Y exclama su esperanza que hermoso sería si la misma atmósfera sencilla y radiante, sobria y esperanzadora, impregnara los seminarios, institutos religiosos, casas parroquiales. Y es la alegría que desea a todos los que “generosamente han hecho de Dios el sueño de sus vidas, para servirlo en los hermanos y en las hermanas que les han sido confiados, mediante una fidelidad que es ya en sí misma un testimonio, en una época marcada por opciones pasajeras y emociones que se desvanecen sin dejar alegría”.

Fuente: Vatican News
Vaticano, 19-03-2021

 

Año Amoris Laetitia: Una oportunidad para acompañar a las familias en dificultad

Este 19 de marzo, en la Solemnidad de San José y en el V Aniversario de la Exhortación Apostólica del Papa Francisco, comenzará el año especial dedicado a la familia. Mañana un webinar sobre el amor familiar y en junio un encuentro online con las Conferencias Episcopales de todo el mundo.

 

“Las familias necesitan atención pastoral, dedicación, mediante un estilo de mayor colaboración entre ellas y los pastores. Es necesario invertir en la formación de los formadores y, sobre todo, es necesario implementar un cambio de mentalidad: pensar en ellos no como ‘objeto’ sino como ‘sujeto’ de la pastoral ordinaria”, lo dijo el Cardenal Kevin J. Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en la rueda de prensa de presentación del “Año Familia Amoris Laetitia”, que tuvo lugar la mañana de este jueves, 18 de marzo, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Cardenal Farrell: anunciar el Evangelio de la Familia
En su intervención, el Cardenal Farrell recordó que, la misión de la Iglesia es ser siempre anunciadora de la buena noticia del Evangelio y que “el anuncio cristiano que se refiere a la familia es de verdad una buena noticia”. Por ello, es oportuno dedicar un entero año pastoral a la familia cristiana, para presentar al mundo el designio de Dios sobre la familia como fuente de alegría y de esperanza, un año pastoral instituido por el Papa Francisco, que iniciará este 19 de marzo, Solemnidad de San José, en el V Aniversario de la publicación de la Exhortación Postsinodal Amoris Laetitia.

La Familia custodia de la vida
Asimismo, el Prefecto de este Dicasterio Vaticano destacó que ha sido providencial que el Santo Padre haya dedicado este año a San José, esposo y padre, elegido para acudir a la Santa Familia, y como él, cada pareja de esposos debe sentirse amada y elegida por Dios para generar en la carne y en el espíritu, los hijos de Dios Padre. De modo especial en este contexto de pandemia, donde la familia ha sido golpeada duramente en diferentes aspectos y a pesar de ellos, ha mostrado su rostro de “custodio de la vida”, como lo ha sido San José.

Acompañar a las Familias en dificultad
Además, el Cardenal Farrell ha subrayado la importancia de Amoris Laetitia, un documento que es el fruto de un largo caminos sinodal. En este sentido, este Año Amoris Laetitia es una preciosa oportunidad para hacer madurar los frutos de este camino en los diversos contextos eclesiales y familiares. “Durante este año – afirmó el Purpurado – tenemos la oportunidad de acompañar a las familias, es un momento para que las familias no se sientan solas ante las dificultades, hay que acompañar a las parejas y familias en crisis, a apoyar a los que se quedan solos, a las familias pobres, a las familias rotas”.

Gambino: estamos viviendo una emergencia vocacional en el matrimonio
Gabriella Gambino, Subsecretaria del mismo Dicasterio, también está convencida de que es “hora de actuar” renovando “los modos, las estrategias y quizás incluso algunos objetivos de la planificación pastoral”. Llega a hablar de un tiempo de “conversión pastoral”, al ser consciente de que los lenguajes, los horarios, los estilos eclesiales quizás ya no se adaptan a la vida concreta de las familias. A la luz de Amoris Laetitia, hay que pasar de una pastoral de los fracasos a una que sepa “revigorizar la belleza del sacramento del matrimonio y de las familias cristianas” haciéndolo perceptible a los ojos de los jóvenes y atractivo. “Hay un gran deseo de familia, pero mucho miedo ante la elección del matrimonio”, señala Gambino. Se destaca el criterio que debe guiar las actividades en este ámbito: hacer transversales los proyectos pastorales, según una visión integral de la planificación. Pone el ejemplo de la catequesis para niños que, según Gambino, podría establecerse desde el principio con una formación remota a la vocación esponsal, también para evitar el frecuente abandono después del sacramento de la Primera Comunión.

Ayudas y vídeos para poner en práctica la Exhortación
El Subsecretario anunció la propuesta del organismo vaticano de doce caminos posibles, para que cada realidad eclesial sea instada a tomar la iniciativa. En particular, en la página web del Dicasterio para la Familia, los Laicos y la Vida se colgarán mensualmente diez vídeos sobre la Exhortación, con la participación del Papa y algunos testimonios, y gradualmente se pondrán a disposición otras pequeñas herramientas online y offline. Se mencionan dos folletos, ambos publicados por la Libreria Editrice Vaticana: “Juntos es hermoso” -con un prefacio del Cardenal Farrell – y “El Papa habla a los niños”. Además, los movimientos y asociaciones, así como las instituciones académicas católicas y pontificias, están actuando para promover la reflexión en diálogo con la pastoral. Mañana, al inicio del Año Especial, se dedicará al amor familiar un seminario web en el Pontificio Instituto “Juan Pablo II” de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, organizado por el Vicariato y el Dicasterio. Otro encuentro en línea será el foro que se celebrará del 9 al 13 de junio con las Conferencias Episcopales de todo el mundo y sus oficinas de pastoral familiar. “Será un momento importante de reflexión para comprender hasta dónde hemos llegado en la aplicación de la Exhortación Apostólica”, anunció Gambino.

Pareja de esposos : construir el “nosotros” junto a otras familias
Valentina y Leonardo Nepi, de Arezzo, con una hija de cinco años y comprometidos en actividades posteriores a la confirmación en la parroquia – él es funcionario del Dicasterio – hablan de los retos del amor conyugal. Conscientes de la importancia de las palabras y los gestos aparentemente sencillos para expresar a diario el respeto, la paciencia, la confianza y el perdón mutuo, como el Papa Francisco nos ha invitado a menudo a hacerlo, esperan que este Año Especial sea ante todo un tiempo propicio para cultivar las buenas relaciones conyugales y familiares. “También esperamos – dicen – que la familia pueda ser más valorada en la sociedad: promoviendo la dimensión social de la familia, su capacidad de educar a los hijos, de animar lugares y comunidades con valores positivos y generativos, cultivando el diálogo entre generaciones”. El periodo de distanciamiento forzoso que estamos viviendo por la emergencia sanitaria se puede vivir recurriendo a la creatividad también gracias a la tecnología que ayuda a evitar el aislamiento, a compartir resonancias sobre la Palabra de Dios: este es su consejo. Experimentar la dimensión de una iglesia doméstica y fomentar la conexión entre generaciones, entre los ancianos y los abuelos, se considera crucial. Porque, recuerdan, “la fuerza de la familia no se agota por tanto en la intimidad de nuestros hogares”.

El matrimonio como sacramento es distinto de las uniones civiles
En respuesta a la pregunta de un periodista sobre las reacciones a la reciente declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe que prohíbe la bendición de las uniones entre personas del mismo sexo, el Cardenal Farrell dejó claro con firmeza que “la vida pastoral de la Iglesia está abierta a todas las personas”. Es importante que la gente entienda que abrimos nuestros brazos para acoger a todos, en diferentes estados de vida y en cualquier condición en la que se encuentren”, afirmó el Cardenal. “Hay que hacer una distinción: la Iglesia habla del Matrimonio como un Sacramento, no como una unión civil. En Amoris laetitia se habla de ello”, precisa además y añade: “los que no pueden beneficiarse de la plena participación en la Iglesia no significa que no puedan ser acompañados”. Por lo tanto, reitera la distinción entre el matrimonio sacramental y la unión civil. “Durante este año especial, nos reuniremos con muchas diócesis de todo el mundo que se ocupan de las parejas homosexuales. Hay situaciones en las que hay divorciados y vueltos a casar, la Iglesia los sigue acompañando”.

Fuente: Vatican News
Vaticano, 18-03-2021

Declaración del Obispo de San Felipe de Aconcagua

Desproporción de medidas sanitaria en la prohibición de los actos de culto.

 

1. El Ministerio de Salud ha publicado hoy 13 de marzo una nueva resolución con medidas sanitarias, que incluyen en el Paso 2 (Transición) la prohibición de celebración de eventos con público. En lo concreto, esto significa que no se podrá celebrar la santa Misa, un bautismo o una liturgia de la palabra, salvo funerales (con solo 10 personas dentro de una iglesia).
2. Con lo anterior, es evidente que el costo de las medidas restrictivas recae solo en algunas actividades de la sociedad, y no en otras. De este modo se genera una situación de discriminación arbitraria para la práctica religiosa. Así, por ejemplo, mientras que en ningún templo puede haber personas celebrando el culto y la fe, en las terrazas de restoranes sí están permitidas 30 personas sentadas una frente a otra y sin mascarilla. Incluso más, dada la importancia de la presencialidad en los colegios, se permite en Fase 2 que en una sala de clases pueda haber 10-15 personas durante una mañana; pero en un templo 5 o 6 veces más grande, no se puede celebrar una Misa o un bautismo. Para qué hablar de las aglomeraciones que hay frente a bancos y comercios, en el mall y en supermercados, en la locomoción colectiva, etc., mientras que en la iglesia no podemos reunirnos durante una hora, considerando que guardamos estrictamente en nuestras celebraciones la distancia social, el uso de mascarillas y la sanitización de los espacios litúrgicos y las manos de los asistentes.
3. Comprendemos la gravedad del momento sanitario que vivimos como país, pero medidas como las que afectan a las celebraciones religiosas no ayudan en nada al tema de fondo. La iglesia siempre tendrá un compromiso decidido con el bien común, pero también aspira a un trato justo y proporcionado a las circunstancias. Por eso, pedimos a la autoridad que deje sin efecto la última medida que afecta al ejercicio del culto religioso, y revise en general la normativa para actividades religiosas, pues en algunos aspectos resulta excesivamente restrictiva si la comparamos con la que rige en otros ámbitos. Entendimos los permisos de vacaciones como una instancia de merecido descanso y relajo ante las situaciones vividas en el 2020; en este mismo sentido, la vida espiritual para los creyentes toma relevancia en el cuidado efectivo de la salud mental y sus múltiples formas de equilibrio interior.
4. Para quienes somos creyentes, la vida espiritual no es un ‘lujo interior e individualista’, sino una dinámica existencial que necesita la acción comunitaria de celebración, aún éstas bajo razonables y proporcionadas medidas de seguridad emanadas de las autoridades correspondientes. No se trata de pedir privilegios sino de que se respete la libertad de culto, que conlleva, entre otros aspectos, el legítimo derecho de los fieles a recibir sacramentos (o símiles en otras confesiones religiosas) que hoy, en la práctica, lo tienen prohibido. Los aforos deben tener restricciones dada la evolución de la pandemia pero, en los términos actuales, no se entiende la decisión tomada; éstas nos parecen desproporcionada y perjudiciales para la vida interior de millones de personas que habitan nuestra patria.
Gonzalo Bravo Álvarez
Obispo de San Felipe de Aconcagua

Comisión de Catequesis realizó tutoriales para usar plataformas Zoom y Meet.

✍La Comisión de Catequesis, parte de la Delegación para Agentes Evangelizadores, comparte con ustedes 2 tutoriales para usar plataformas virtuales como Zoom y Meet.
Esperamos que este año en cada comunidad parroquial la Catequesis siga realizando su hermosa labor evangelizadora. Por ello, como Comisión queremos acompañarlos y animarlos.

Funcionarias del Hospital San Camilo fueron homenajeadas en su día

Más de 400 funcionarias recibieron una planta de regalo como forma de reconocer su valiosa labor.

 

Al mediodía del lunes 08 de marzo, día de la mujer, el Padre Gonzalo Bravo Álvarez, junto a un equipo conformado por los sacerdotes el Padre Enzo Carrasco y Gustavo Adolfo Morales, la Hermana Francisca Ponce Castro, llegaron hasta el Hospital San Camilo de San Felipe para entregar un saludo de reconocimiento a la importante labor que las funcionarias de la Salud realizan.

Este sencillo homenaje organizado por la Vicaria de Pastoral de la Diócesis de San Felipe fue para agradecer todo el servicio que entregan están mujeres valientes, comprometidas en ayudar a los hermanos más vulnerables, quienes durante este tiempo de pandemia  han manifestado todo su heroísmo realizando sus mejores esfuerzos para acompañar a tantos y tantas personas enfermas.

Este homenaje se realizó en uno de los patios exteriores del Hospital y consistió en la entrega a las más de 400 funcionarias que trabajan en el Hospital San Camilo de una planta “suculenta”, como signo de la vida que ella cuidan, porque con su labor se han transformando en custodias de la vida y los hermanos que más necesitados.

Este reconocimiento desarrollado en el Día de la Mujer, es una expresión de gratitud a todas las mujeres que durante la historia han luchado por los derechos de las mujeres y han sido constructoras de una sociedad más solidaria.

Mujeres … Una invitación a reflexionar

Hoy en el Día Internacional de la Mujer, recordamos a todas quienes a lo largo de la historia realizaron acciones que fueron permitiendo la igualdad de derechos. Este día conmemoramos hitos históricos de luchas constante de las mujeres, es gracias a nuestras antepasadas que hoy es normal para nosotras estudiar, trabajar, tener derecho a voto, entre otros, gracias a ellas y a sus demandas es que hoy puedo expresarme libremente. Mujeres valientes, mujeres luchadoras… mil gracias.

Pero, ¿de dónde nace esta diferenciación de sexos en cuanto a derechos si fuimos creadas, queridas y redimidas por nuestro padre Dios a su imagen y semejanza al igual que los hombres?, si Dios no hace la diferencia, ¿porqué la sociedad si la hace?

Nuestra Constitución Política de la República es enfática en su artículo 1 en señalar: “Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos”, entonces ¿porqué la diferencia, porqué las brechas salariales, las faltas de oportunidades, la discriminación por sexo, entre otras?

¿Por qué se habla y se nos refiere como el sexo débil?, cuando claramente somos mujeres fuertes, multidimensionales, con distintos roles tanto en la esfera pública como en la privada, rol de estudiante, trabajadora, dueña de casa, madre y esposa para quienes optamos por serlo, entonces ¿de qué debilidad me hablan?, mujeres que deben criar solas a sus hijos e hijas por el abandono o la ausencia del padre de éstos, que muchas veces ni siquiera con una pensión de alimentos cumplen, ¿de qué debilidad me hablan?, cuando somos nosotras las que parimos con dolor y amamantamos mientras seguimos con nuestros otros múltiples roles.

Cuán demostración de fortaleza fue la de nuestra madre la Virgen María al acompañar a Jesús en su calvario y luego a los pies de la cruz en su muerte, que ejemplo de valentía. A decir verdad, de sexo débil no hay nada.

Es sólo mirar las noticias con respecto al COVID 19, cuantas trabajadoras de la salud existen en el mundo luchando día a día en esta pandemia, es por ello que hoy, ONU Mujeres ha dedicado este día Internacional de la Mujer principalmente a ellas, “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19”, reconociendo los enormes esfuerzos realizados por mujeres y niñas de todo el mundo a la hora de definir un futuro más igualitario y la recuperación ante la pandemia de Covid-19, resaltando las deficiencias que persisten.

El Papa Francisco tampoco queda ajeno al debate con respecto a los derechos de las mujeres, en Evangelii Gaudium, n.104. señala: “Las reivindicaciones de los legítimos derechos de las mujeres, a partir de la firme convicción de que varón y mujer tienen la misma dignidad, plantean a la Iglesia profundas preguntas que la desafían y que no se pueden eludir superficialmente”.

Si la igualdad de derechos entre hombres y mujeres es un tema que se conoce, conversa y reflexiona, ¿Qué estamos esperando para tener en la práctica, y no sólo en papel, una sociedad verdaderamente justa, equitativa e igualitaria en dignidad y derechos?

Karen Villarroel Brito

Obispo de San Felipe celebró Eucaristía en Campamento con la participación del Rector de la Universidad Católica

Ignacio Sánchez Díaz, Rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, compartió con los jóvenes misioneros para animarlos en su servicio de evangelización. 

 

En el marco del trabajo que están realizando los jóvenes de Misión País se celebró la Eucaristía en el Campamento Yevide de San Felipe, la que fue presidida por el Padre Gonzalo Bravo Álvarez, Obispo de San Felipe, acompañado del Capellán de la UC, en la participó Ignacio Sánchez Díaz, rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, los jóvenes misioneros y pobladores.

El Obispo diocesano en su homilía destacó la importancia de la presencia de Dios en la vida de las personas, en cómo la fe nos hace personas más felices, porque sabemos que Dios está junto a nosotros siempre sin dejarnos ni un solo momento desamparados.

Consultado Ignacio Sánchez Díaz, Rector de la Universidad por esta visita manifestó: “todos los años nos interesa mucho estar en terreno con los estudiantes, con los que construyen capilla o los que hacen misiones, los que tienen trabajo con estudiantes escolares o el programa siembra. Y en esta oportunidad, este año tan complejo de pandemia, donde gran parte de estas misiones se han hecho virtual. Un grupo reducido de estudiantes han estado en terreno manteniendo todas las condiciones sanitarias, era muy importante que estuvieran en contacto con la comunidad y por tanto, en esta primera semana de marzo llegamos a este lugar para darles apoyo y conocer lo que están haciendo”.

 

 

 

Fuente: Comunicaciones

Jóvenes de Misión País realizan misión en Campamento de San Felipe

Durante 10 días estos jóvenes estudiantes universitarios van compartir su fe con las familias que viven en este sector.

 

Con el lema “En tu misericordia, abracemos a Chile”, jóvenes estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Chile llegaron hasta la ciudad de San Felipe para vivir una importante experiencia de fe, misionando en el Campamento Yevide ubicado en el sector surponiente de la ciudad.

Los estudiantes destinarán 10 días a compartir su fe con las familias que viven en este sector. Desde el 3 al 13 de marzo estarán tocando puertas para conversar de sus vidas y encuentros con Cristo, cumpliendo así el principal propósito que consiste en compartir la experiencia de Cristo y de misión como universitarios de hoy, siendo instrumentos suyos para dar testimonio de su profundo Amor.

Misión País surgió el año 2004 luego de tomar conciencia de la fuerza que había entre los jóvenes que, desde distintas partes, se habían comprometido con Cristo en la difusión de su Evangelio y en la construcción de su Reino. Así nació la idea de realizar una gran misión que convocará a todos los estudiantes de educación superior como regalo para Chile en su bicentenario.

 

Fuente: Comunicaciones

Parroquia Catedral de San Felipe inicia Campaña: “Abriguemos a un hermano”

Se nos viene  el invierno y con ello el intenso frío. Preocupémonos y, sobre todo, ocupémonos por nuestros(as) hermanos(as) más necesitados(as), más aún en Pandemia.

Solicitamos a todas las personas de buena voluntad y con un corazón gigante, una frazada para que, en este invierno, los niños, mujeres y hombres no pasen frío y no se enfermen. Si usted puede dar un poco más, pueden ser sábanas, colchones  y camas.

Todo será recepcionado en la oficina Parroquial de la Catedral (de lunes a viernes de 09:00 a 14:00 hrs.) o en el templo, si  estuviese cerrada.

 

Fuente: Parroquia CAtedral de San Felipe.

 

 

Parroquia Santo Domingo de Guzmán entrega informe de los ingresos del aporte económico del 1%

Esta información fue publicada en las redes sociales de la Parroquia. 

La Parroquia Santo Domingo de Guzman de la comuna de La Ligua, publicó el resumen de los montos de los años 2019 y 2020, manifestando lo siguiente:

“Queridos hermanos en Cristo. Como bien es sabido, muchos realizan su contribución a la mantención de la Iglesia por medio del aporte económico del 1%.
Pese a la crisis que el COVID-19 ha desencadenado, la perdida de puestos laborales y la necesidad de alimentos en muchos hogares, varios miembros de nuestra Parroquia de La Ligua han mantenido sus aportes. A ellos queremos agradecer, pues estos recursos permiten el pago de cuentas básicas e indispensables para el funcionamiento de nuestra comunidad.
En pos de una transparencia e informar a ustedes, hacemos público el resumen de los montos de los años 2019 y 2020.
Llamamos a cuantos pueden y están en condiciones a no dejar de hacer su contribución del 1% a tu Iglesia. Con esos recursos podemos seguir adelante en el proceso evangelizador.
Comisión Parroquial 1% a Tu Iglesia”
Fuente @parroquiastodomingodelaligua
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