La Iglesia actúa en la sociedad y la sirve por medio de una estructura visible. Para que esa existencia visible sea eficaz, se debe disponer de los medios materiales necesarios y así pueda realizar su misión:
Para que la Iglesia disponga de medios materiales que la constituyen como signo visible en este mundo, es necesario que todos los fieles que la integran contribuyan a proveerla con parte de sus bienes; al hacerlo su aporte queda elevado al orden sobrenatural al ser parte integrante de un sacramento de salvación. Por eso ningún dinero tiene mejor destino que el que se ofrece para que la Iglesia desarrolle su misión. Esta es la “Contribución a la Iglesia”.
Este llamado va dirigido a los bautizados, sin distinción de edad, nacionalidad, estado civil, educación, profesión o lugar de residencia.
Específicamente a los católicos practicantes que valoran el accionar de los sacerdotes, catequistas y voluntarios que trabajan bajo el alero de la iglesia.
La iglesia siempre está en nuestras vidas, acompañándonos en las etapas más importantes, en las fiestas religiosas o regularmente en la misa dominical: la Iglesia siempre está presente para acogernos con cariño.
Todos estamos llamados a participar contribuyendo con el 1% según nuestro corazón y nuestros medios: un padre de familia puede dar el 1%, un joven puede dar algo de su mesada, incluso los niños pueden comprometerse.
No existe aporte demasiado pequeño, o demasiado grande. La verdadera medida que da valor a lo que damos a la iglesia, es el amor con que lo hacemos.
La misión de la Iglesia es anunciar la buena noticia del amor incondicional de Dios para todos y cada uno de los seres humanos, expresado en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, Hijo de Dios.
Sin nuestro aporte, la Iglesia no puede realizar su misión de anunciar el Amor de Dios por todos los hombres.
Hoy la Iglesia en Chile necesita tu aporte para sostener y animar el trabajo pastoral de las parroquias y capillas a través de la comunidad presente, acompañada por sus sacerdotes, diáconos, y personal de apoyo administrativo. Queremos invitarte a ser parte activa de esta misión de una manera más cercana, simple y segura por medio de tu compromiso permanente que mantenga viva la fe y la solidaridad en las comunidades eclesiales.
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Depósito en Cuenta Corriente 95791-7 del Banco Santander, a nombre de Conferencia Episcopal de Chile, RUT 70.004.880-2.
IMPORTANTE
Para que su aporte se destine a la Diócesis y Parroquia que usted determine, es absolutamente necesario que se envíe la confirmación de la transferencia al mail unoporciento@obispadosanfelipe.cl indicando con la mayor claridad posible en el mensaje el destino del aporte. Si no se indica, el aporte será recibido por la Conferencia Episcopal de Chile. Si requiere apoyo para este proceso, puede contactar a unoporcientocech@iglesia.cl o al número +569 9286 2097.
A través de este link: Contribución en línea, podrá hacer su aporte por una vez, eligiendo la parroquia que usted desee y cancelando con su tarjeta de débito o tarjeta de crédito.
Si su aporte se realiza a través de este mecanismo, no es necesario enviarnos copia de su aporte ni del destino de éste.

La Iglesia actúa en la sociedad y la sirve por medio de una estructura visible. Para que esa existencia visible sea eficaz, se debe disponer de los medios materiales necesarios y así pueda realizar su misión:
Para que la Iglesia disponga de medios materiales que la constituyen como signo visible en este mundo, es necesario que todos los fieles que la integran contribuyan a proveerla con parte de sus bienes; al hacerlo su aporte queda elevado al orden sobrenatural al ser parte integrante de un sacramento de salvación. Por eso ningún dinero tiene mejor destino que el que se ofrece para que la Iglesia desarrolle su misión. Esta es la “Contribución a la Iglesia”.
Este llamado va dirigido a los bautizados, sin distinción de edad, nacionalidad, estado civil, educación, profesión o lugar de residencia.
Específicamente a los católicos practicantes que valoran el accionar de los sacerdotes, catequistas y voluntarios que trabajan bajo el alero de la iglesia.
La iglesia siempre está en nuestras vidas, acompañándonos en las etapas más importantes, en las fiestas religiosas o regularmente en la misa dominical: la Iglesia siempre está presente para acogernos con cariño.
Todos estamos llamados a participar contribuyendo con el 1% según nuestro corazón y nuestros medios: un padre de familia puede dar el 1%, un joven puede dar algo de su mesada, incluso los niños pueden comprometerse.
No existe aporte demasiado pequeño, o demasiado grande. La verdadera medida que da valor a lo que damos a la iglesia, es el amor con que lo hacemos.
La misión de la Iglesia es anunciar la buena noticia del amor incondicional de Dios para todos y cada uno de los seres humanos, expresado en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, Hijo de Dios.
Sin nuestro aporte, la Iglesia no puede realizar su misión de anunciar el Amor de Dios por todos los hombres.
En términos generales, cada parroquia que recauda el 1%, se queda con un porcentaje y envía lo restante a su respectiva Administración Diocesana, es decir Arquidiócesis, Diócesis, Vicariato o Prelatura. Este porcentaje es variable y lo define el Obispo responsable en cada caso, para esto se puede definir que se aplique un mismo porcentaje para todas las parroquias o se diferencia entre parroquias, según el sector de ingresos en donde estén ubicadas (las parroquias que están en sectores de menores recursos retienen un mayor porcentaje de su recaudación, mientras que las parroquias ubicadas en sectores de mejores ingresos, retienen un monto bastante menor).
Lo que se recibe por concepto del 1% en la administración de cada Diócesis, constituye un fondo solidario que se destina a pagar sólo los gastos generales de esa diócesis en particular, gastos del culto divino, construcción y mantención de templos y lugares de culto, pago de personal laico remunerado (secretaria, etc), congrua de sacerdotes y religiosos/as, mantención de seminarios y seminaristas, etc.
Adicionalmente, el 1% de todo lo recaudado en las diócesis se envía anualmente a la Santa Sede como Aporte Papal.

Colectas de Misas dominicales: El dinero que se entrega a estas colectas queda en la Parroquia para sus necesidades.
Colectas Especiales: Durante el año se organizan colectas con un fin específico (sacerdotes ancianos, misiones, etc). Lo recolectado en este caso va a un fondo común diocesano para el exclusivo uso del motivo de la colecta.
Ofrendas de misa: Los fieles pueden pedir que una Misa sea dicho por una intención particular: por un difunto, por un enfermo o por una gracia en especial. En este caso, la ofrenda que se entrega a la parroquia para este fin, es dinero que queda en la misma parroquia para sus necesidades.
Otras ofrendas: Otras ofrendas entregadas con motivo de Bautizos, Matrimonios, Funerales, etc, se quedan en la Parroquia y se utilizan para sus gastos internos.
Legados y Donaciones Especiales: Las diócesis están facultadas para recibir legados y donaciones, cuyo destino está definido exclusivamente por la intención del donante, es decir no puede ser definido por quien recibe esta donación.
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